
Ahora que las pantallas planas de televisión han bajado de los miles de dólares que costaban en sus inicios hasta aparatos de apenas $200, los fabricantes están impulsando alternativas de vanguardia más delgadas, que utilizan menos energía que contienen otros componentes adicionales avanzados, a precios de miles de dólares.
La gran mayoría de los televisores vendidos actualmente en Estados Unidos son pantallas planas, pero la competencia y la recesión han ocasionado una baja en los precios, recortando las ganancias.
Modificar la apariencia del producto básico es una manera clásica de reavivar la demanda. En el caso de los televisores, las pantallas sólo pueden ser cada vez más grandes, así que los fabricantes tienen la esperanza de recuperar parte de sus utilidades perdidas presentando un aparato de profundidad minúscula para los que todavía tienen dinero.
Lee Richman instala sistemas de cinema en casa de vanguardia que pueden costar hasta $170,000, pero últimamente ha notado que algunos de sus clientes –o los diseñadores de interiores de ellos– se animan cuando escuchan sobre televisores ultradelgados que apenas sobresalen de la pared una pulgada.
La diferencia entre estos modelos delgados y una pantalla de televisión plana regular, que son generalmente de entre tres y cuatro pulgadas de espesor, es bastante pequeña.
No es nada comparable al impacto estético que tuvieron los consumidores cuando salieron al mercado los primeros modelos planos que reemplazaron a los televisores de tubo de rayos catódicos. Sin embargo, en cierto segmento de mercado –como se aprecia en las revistas de decoración del hogar– los televisores superdelgados ”entusiasman mucho”, comentó Richman.








